El Fat-Shaming, o la humillación por el peso corporal, es un acto de criticar, burlarse o insultar a alguien por su tamaño o forma corporal. Este comportamiento negativo puede tener un impacto significativo en la salud mental y emocional de la persona que lo recibe, generando sentimientos de vergüenza, aislamiento y baja autoestima.

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El Fat-Shaming puede manifestarse de diversas maneras, incluyendo:

  • Comentarios verbales: Insultos, burlas o comentarios hirientes sobre el peso corporal de la persona.
  • Comportamientos no verbales: Gestos o miradas de desprecio, rechazo o burla.
  • Exclusión social: Dejar a la persona fuera de actividades o grupos sociales por su peso corporal.
  • Ciberacoso: Enviar mensajes o comentarios hirientes sobre el peso corporal de la persona a través de Internet o redes sociales.

Es crucial recordar que el Fat-Shaming nunca es aceptable y que todas las personas, sin importar su tamaño corporal, merecen ser tratadas con respeto y dignidad. Si has sido víctima de Fat-Shaming, es importante que busques ayuda y apoyo. Puedes hablar con un amigo o familiar de confianza, un terapeuta o un profesional de la salud mental. También puedes buscar grupos de apoyo en línea o en tu comunidad.

Aquí hay algunos recursos que pueden ser útiles:

Recuerda que no estás solo y que hay personas que se preocupan por ti y quieren ayudarte.

Es importante destacar que el Fat-Shaming no solo afecta a las personas con sobrepeso u obesidad, sino que también puede dirigirse a personas delgadas o con un peso "normal".

Además, las consecuencias del Fat-Shaming pueden ir más allá de lo emocional, ya que se ha asociado con un mayor riesgo de desarrollar:

  • Trastornos de la alimentación: Anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y trastorno por atracón.
  • Depresión y ansiedad.
  • Baja autoestima e imagen corporal negativa.
  • Aislamiento social y dificultades para formar relaciones.
  • Comportamientos poco saludables para controlar el peso, como dietas restrictivas o ejercicio excesivo.

Es fundamental crear una sociedad más inclusiva y respetuosa con la diversidad corporal, donde todos se sientan valorados y aceptados independientemente de su tamaño o forma.

Combatir el Fat-Shaming es un paso importante para lograr este objetivo.